Tráfico de coca: el “Operativo Lapacho” dejó al descubierto las fallas del gobierno de Jaldo
El llamado “Operativo Lapacho” volvió a exponer las grietas de la gestión provincial en materia de seguridad y narcotráfico. Gendarmería Nacional decomisó 70 kilos de hojas de coca en Tucumán, cargamento que había ingresado sin ningún tipo de control desde el norte del país. Mientras la droga circula, el gobierno de Osvaldo Jaldo apenas atina a mirar para otro lado.
El procedimiento se realizó durante un control sobre la Ruta Nacional 9, a la altura del paraje “Las Cejas”, cuando efectivos del Escuadrón 55 “Tucumán” detuvieron un automóvil que trasladaba, en el baúl y asientos traseros, siete bolsas repletas de hojas de coca. La carga no contaba con la documentación necesaria y violaba las leyes nacionales de transporte de sustancias controladas.
Lo preocupante no es solo el hallazgo, sino el contexto de descontrol y complicidad política en el que ocurre. Tucumán viene mostrando una alarmante frecuencia de casos vinculados al contrabando, al narcomenudeo y al ingreso ilegal de estupefacientes. Sin embargo, desde Casa de Gobierno siguen prefiriendo el silencio institucional.
Más allá del operativo puntual, lo cierto es que no hay un plan claro ni sostenido por parte del Ejecutivo tucumano para frenar este tipo de delitos. La coordinación con fuerzas federales es esporádica, y las fronteras internas de la provincia están lejos de ser custodiadas como corresponde.
Mientras tanto, las rutas del norte argentino siguen siendo un colador, y los cargamentos ilegales —como el recientemente decomisado— solo son una muestra de lo que realmente circula a diario sin ser detectado.
La gestión Jaldo parece estar más enfocada en el marketing de seguridad que en enfrentar de raíz los problemas estructurales. Y Tucumán lo paga con cada nuevo operativo que deja en evidencia que el Estado está ausente donde más se lo necesita.







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